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Un año más, el pueblo de Bargas ha homenajeado a su Cristo de la Sala de forma fervorosa y multitudinaria con su solemne y tradicional Procesión, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional. 

El acto contó con la presencia del Presidente de la Diputación Provincial de Toledo, Álvaro Gutiérrez Prieto, acompañado por el Consejero de Educación, Cultura y Deporte, Ángel Felpeto Enríquez, que realizaron el recorrido procesional junto al alcalde de la localidad, Gustavo Figueroa Cid, el presidente de la Hermandad del Stmo. Cristo de la Sala, Marco Antonio Pérez Pleite, concejales y otras autoridades.

La Procesión del Santísimo Cristo de la Sala es un acto solemne de gran tradición en Bargas, estando documentada desde el siglo XVIII. Se celebra cada tercer domingo de Septiembre y se caracteriza por su gran vistosidad y colorido, debido a la presencia de más de 3.000 mujeres que lucen, tan sólo ese día, el traje típico de Bargueña, un traje de fiesta muy arraigado que ha ido pasando de madres a hijas durante generaciones. 

El traje se caracteriza por llevar espectaculares mantones de Manila, entre los que se aprecian algunos antiquísimos, todos ricamente bordados con flores, aves, figuras y motivos chinescos, que van minuciosamente plegados desde la nuca hasta el escote, siendo una de las prendas que más tiempo requiere para su colocación. Bajo el mantón, blusas con encaje y pedrería, faldas plisadas y mandiles bordados. Aderezos y arracadas, joyas típicas y muy antiguas en su mayoría, completan su adorno, cubriéndose la cabeza con un pañuelo para salir en la “carrera”, que es como denominan la marcha procesional, y así flanquear en fila, en silencio y con sus velas, el paso de la carroza del Cristo en todo su recorrido.

Además de las largas filas de bargueñas, la Procesión destaca por la iluminación de la imagen del Cristo conducido sobre una carroza repleta de flores, acompañada por una escuadra de gastadores de la Guardia Civil y por las bandas de música de la localidad. 

Las luces, el colorido, el olor a tomillo esparcido por el suelo, la grandísima participación y la devoción de los bargueños hacia el Cristo de la Sala convierten su salida el domingo por la noche en uno de los acontecimientos más esperados de las fiestas de la localidad, que en los últimos años ha reunido a cerca de 25.000 personas de toda la comarca y provincia como espectadores, convirtiéndose en una manifestación cultural única e irremplazable.