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Un año más, como cada tercer domingo de septiembre, el pueblo de Bargas se viste de gala para homenajear a su Cristo de la Sala de forma fervorosa y multitudinaria, con su solemne y tradicional Procesión, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional desde el año 2003.

El acto contó con la presencia del consejero de Educación, Cultura y Deportes, Ángel Felpeto Enríquez; la diputada regional, Charo García Saco; el director general de Protección Ciudadana, Emilio Puig Cabello, y la directora provincial del Instituto de la Mujer, Rosario Navas Cabezas, que realizaron el recorrido procesional junto al alcalde de la localidad, Gustavo Figueroa Cid, el presidente de la Hermandad del Stmo. Cristo de la Sala, Marco Antonio Pérez Pleite, concejales y otras autoridades.

La Procesión del Santísimo Cristo de la Sala es un acto solemne de gran tradición en Bargas, estando documentada desde el siglo XVIII. Se caracteriza por su gran vistosidad y colorido, en el que más de 3.000 mujeres acompañan al Cristo durante la “carrera”, que es como denominan la marcha procesional, flanqueando en fila, en silencio y con sus velas, el paso de la carroza en todo su recorrido.

Todas ellas lucen ese día el traje típico de Bargueña, un traje de fiesta muy arraigado que ha ido pasando de madres a hijas durante generaciones. Destacan en su atuendo los espectaculares mantones de Manila, entre los que se aprecian algunos antiquísimos, todos ricamente bordados con flores, aves o figuras y motivos chinescos, que van minuciosamente plegados desde la nuca hasta el escote, siendo una de las prendas que más tiempo requiere para su colocación. Bajo el mantón, blusas con encaje y pedrería, faldas plisadas y mandiles bordados. Como adornos, aderezos y arracadas, joyas típicas y también muy antiguas en su mayoría.

Además de las largas filas de bargueñas, la Procesión destaca por la iluminación de la imagen del Cristo conducido sobre una carroza repleta de flores, acompañada por una escuadra de gastadores de la Guardia Civil y por las bandas de música de la localidad.

Las luces, el colorido, el olor a tomillo esparcido por el suelo, la grandísima participación y la devoción de los bargueños hacia el Cristo de la Sala, hacen de su salida la noche del domingo en uno de los acontecimientos más esperados de las fiestas de la localidad, que en los últimos años ha reunido a cerca de 25.000 personas de toda la comarca y provincia como espectadores, convirtiéndose en una manifestación cultural única e irreemplazable.

 

Fotos: © Javier García Rodríguez